A partir del 1 de enero de 2026, la Unión Europea pondrá en marcha de forma definitiva el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), una política climática sin precedentes que transformará la dinámica del comercio internacional de productos con alta huella de carbono, entre ellos, el aluminio.
En Alueuropa hemos analizado a fondo el alcance de esta medida, su funcionamiento técnico y las implicaciones estratégicas que tendrá para productores, importadores y consumidores en toda Europa.
¿Qué es el CBAM?
El CBAM busca evitar la fuga de carbono, es decir, que las industrias europeas se desplacen a países con normativas climáticas menos exigentes. Para lograrlo, se impondrá un coste de carbono a ciertos productos importados, equivalente al que ya pagan los fabricantes europeos bajo el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS).
Durante la fase transitoria (hasta finales de 2025), los importadores están obligados a reportar las emisiones de sus productos. A partir de 2026, deberán adquirir certificados CBAM por cada tonelada de CO₂ incorporada en los bienes importados.
El impacto en el aluminio
El aluminio es uno de los sectores más afectados por el CBAM, ya que su proceso de producción es altamente intensivo en energía, y su huella de carbono varía drásticamente según la fuente utilizada (hidroeléctrica, gas, carbón).
Algunos efectos clave del CBAM sobre el aluminio:
- Aumento de costes para los exportadores con alta intensidad de carbono (por ejemplo, Mozambique, Baréin, China)
- Incentivos a la descarbonización: el aluminio producido con fuentes renovables gana competitividad
- Reorganización de las cadenas de suministro: los compradores europeos buscarán proveedores con bajas emisiones certificadas
- Presión sobre los precios: el coste añadido del CBAM ya influye en la subida de precios en la LME (cercanos a los 2.900 $/t a finales de 2025)
Un cambio estructural
El CBAM no es solo una política climática; es una herramienta económica que redefine qué significa ser competitivo en el mercado europeo. La sostenibilidad pasa a ser un criterio central, y la huella de carbono se convierte en una variable de precio.
Las empresas exportadoras deberán adaptarse, invirtiendo en tecnologías limpias, trazabilidad y verificación de emisiones. Para los actores europeos del sector —como Alueuropa—, el CBAM representa una oportunidad para liderar la transición hacia un aluminio más limpio, responsable y alineado con los objetivos climáticos de la UE.
Conclusión
Con la entrada en vigor del CBAM, el aluminio verde dejará de ser una opción diferenciadora para convertirse en un estándar de acceso al mercado europeo. En este contexto, la innovación, la transparencia y la sostenibilidad son las claves para mantener la competitividad a largo plazo.
En Alueuropa estamos preparados para este nuevo escenario. Apostamos por una producción eficiente, trazable y alineada con los principios de la economía baja en carbono. Seguiremos acompañando a nuestros clientes con información técnica actualizada, soluciones sostenibles y compromiso industrial.



